Rehabilitación sostenible

Rehabilitar, según la R.A.E., es habilitar de nuevo o restituir algo a su antiguo estado.

En este sentido, y desde el punto de vista de la construcción, lo que se busca, además, es suplir nuestras actuales necesidades de habitabilidad.

Si tenemos un edificio en el se puede mantener cimentación, estructura e incluso parte de la albañilería comprenderemos que la rehabilitación es más sostenible que la construcción de un nuevo edificio*, independientemente de que las técnicas y materiales sean o no sostenibles. Y lo es aún más si la construcción de ese nuevo edificio implica la demolición del anterior, teniendo en cuenta que el resultado final del edificio rehabilitado ha de cumplir las mismas condiciones de habitabilidad y ahorro energético que un edificio de nueva construcción.

 

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En nueva construcción se puede prever que el gasto energético por capítulos es: Estructura 42,25%, Albañilería 23,75%, Carpintería 11,10%

(Mardaras y Cepeda, 2004)

En una rehabilitación podemos suponer que se mantiene la estructura y al menos el 50% de la albañilería y que el resto cambia. Por tanto, la rehabilitación permite ahorrar respecto de la obra nueva un 54,125% (42,25%+0,5·23,75%). Y se trataría de una reforma que, en todo caso, permitiría mejorar la eficiencia energética de edificio antiguo a los estándares actuales.

(Margarita de Luxán)